• Desde el 19 de septiembre

    Curaduría: Joaquín Barrera

    Artistas: Agustín Blanco (ARG), Virginia Buitrón (ARG), Gabriel Chaile (ARG), Malcon D’Stefano (ARG), Franco Fasoli (ARG), Rosalba Mirabella (ARG), Marcos Meternicht (ARG) y Fátima Pecci Carou (ARG).

     

     

    Imagen: Rosalba Mirabella, “La abanderada”, de la serie Álbum, 2017

  • Texto curatorial

    Durante la etapa formativa del estado argentino a fines del siglo XIX y sobre todo hacia los albores del Centenario, los sucesivos gobiernos liberales edificaron una elaborada cosmogonía patria cuyo objetivo central era constituir, a través de un conjunto de símbolos e iconografía, un relato unificado y creíble que pudiese dar cuenta de una historia común. La escuela, por su carácter de igualadora y por el impacto de los flujos de transmisión pedagógica que los estudiantes ejercen hacia el interior de sus familias, se convirtió así en el órgano por excelencia que encontró el joven estado argentino para instituir un sentimiento de lo nacional. El proceso fue simultáneo: así como se crearon las escuelas para la nación, hubo que diseñar una nación para la escuela.

    A partir de una resignificación crítica de próceres, mapas, fechas históricas, bustos, textos, banderas, revistas, hojas de escuela y material didáctico, los artistas que forman parte de esta exposición retoman la larga tradición que une a las artes visuales con la ilustración patriótica, poniendo el foco en el rol de la escuela como dispositivo nacionalizante, herencia perenne de los higienismos de principios de siglo XX. Probablemente contagiados por el constante tránsito de visualidades que los manuales escolares y, sobre todo, la revista Billiken generaron en la difusión de “lo argentino”, estas obras abren la pregunta sobre cómo la escuela sigue siendo aún hoy un gran teatro de situación desde el cual lo patrio opera como el gran contenido instituyente y fundacional de un proyecto de país.

    Joaquín Barrera