• 140 años de la inmigración japonesa en la Argentina 


    Desde el 4 de octubre 

     

    Investigación y textos: Cecilia Onaha – Marcelo Huernos

  • Presentación

    Preservar la memoria, honrar las raíces y proyectarse hacia el futuro son los principios que guían esta muestra. La colectividad japonesa tiene una presencia sólida en el paisaje social de nuestro país y sus integrantes han desarrollado, a lo largo del tiempo, numerosas actividades de gran visibilidad en la vida cotidiana de los argentinos. Por ese motivo, sus instituciones, junto con el MUNTREF, llevaron adelante este proyecto con una amplia participación de quienes forman parte de la comunidad.

    Este esfuerzo colectivo reúne en el museo documentos, fotografías, videos y objetos que permiten acercarse a una historia todavía poco conocida por el público general y comprender lo que significó, para tantas personas, dejar un país, una lengua y una cultura tan distantes de la Argentina. La muestra se organiza en torno a los desafíos, las experiencias y las realidades que atravesaron quienes debieron afrontar un proceso de migración, inserción e integración en un nuevo entorno sin renunciar a su identidad.

    El mapa que recibe a los visitantes permite dimensionar lo que implicaba viajar durante la era de las grandes migraciones, cuando los traslados se realizaban en vapores transatlánticos y era necesario recalar en numerosos puertos antes de llegar al destino final. También recupera los recorridos de quienes arribaron a la Argentina luego de una segunda migración desde otros países sudamericanos.

    Los kimonos y los conjuntos de Hinamatsuri, que representan a la corte imperial dispuesta sobre un altar escalonado, son algunos de los objetos que acompañaron a las familias en esos desplazamientos. Conviven en la muestra con las 17 caligrafías japonesas que llevan los nombres de miembros de la colectividad desaparecidos durante la última dictadura y con documentos de quienes debieron combatir en la Guerra de Malvinas.

    El Jardín Japonés de la ciudad de Buenos Aires ocupa un lugar destacado como una de las obras más significativas que la colectividad ofreció al país, un proyecto especialmente querido que puede ponerse en relación con los monumentos donados por distintas comunidades inmigrantes durante el primer centenario. Las instituciones, las escuelas, el deporte, las empresas y los medios de comunicación desarrollados en la patria de adopción están también presentes a través de objetos, fotografías y videos.

    Los textos de sala acompañan este recorrido y dan cuenta de los distintos momentos del proceso de integración, mientras que los epígrafes permiten contextualizar los objetos y las imágenes presentadas. La muestra propone así una aproximación a lo que significó esta inmigración y a las múltiples formas en que la cultura japonesa continúa presente en la Argentina del siglo XXI.

    Investigación y textos: Cecilia Onaha – Marcelo Huernos